Renacimiento

Nací, y otra vez y a partir…

Sigo naciendo a cada equinoccio, a cada solsticio,

a cada tiempo se renueva esta piel de áspera corteza

y recobra su místico brillo de ámbar.

Nací, en un principio,

del bautismo cristiano que no pudo ser

y del otro que fue en aguas de río pedregosas

en las afueras de la ciudad de los santos,

los mismos

que ahora penden orgullosos de mi cuello.

Nací, y otra vez y a partir…

Sigo naciendo a cada luna llena, a cada tormenta

a cada página que leo y a cada otra que escribo

reinventandome en/o historias ajenas,

acertijos,

buscando siempre

la ignota causa primera de mi unidad universal.

Nací sin pretenderlo

un día

del verso más desesperado de Neruda,

de la rosa más fragante del milagro

de Ibarbourou,

de la sonrisa pagana de Hipatia,

de una principesca imagen de melancolía

en Sonatina,

de el Quijote y su lúcida locura,

y

del más onírico delirio de Saint – Exupéry.

Sigo naciendo, sin detenerme,

mutando,

a ratos consciente y en otros, pareciera que dormido,

en piel de serpiente,

ave, cocodrilo,

poesía

o metal.

Y otra vez y a partir…

Sigo naciendo libre y con rima,

fluyo del verso y el universo me aproxima

a la fórmula etérea y por demás arbitraria

de mi creación inmaterial.

Porque antes fuí roca,

y ahora

una quimera

con largos brazos como puentes

o ríos

sobre los que cruzan mis fantasmas,

todo lo que fuí, lo que soy

y la única certeza de lo que un día

seré,

la palabra escrita.

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La barca del cocodrilo – Leonora Carrington

Mis lunas de Octubre.

A veces, mis ojos se hacen grandes como dos lunas y lo quieren absorber todo y todo pareciera caberles dentro. Rayan el viento con sus pestañas a cada parpadeo y mis cejas se alzan desdeñosas como piernas de bailarina, mi nariz se respinga mística, los volcanes debajo de mis pómulos explotan y mis labios se muerden sedientos de miel, hambrientos de calor y de otros labios. A ratos me olvido de los monstruos inventados y fantasmas de casonas ajenas, entonces mi espalda se alarga arqueándose ambiciosa, mis caderas se vuelven promiscuas danzantes y desafiantes mis piernas de alabastro rompen miedos a cada paso. A noches no me reconozco y prefiero no hacerlo, solo quiero dejarme llevar por el súbito impulso burbujeante que me embriaga. A instantes mis lunas se vuelven tan inquietas, que rebuscan curiosas como faros entre calles, bares y mares de otras lunas el mutuo deseo. Nada me perturba pero todo me seduce, me corrompe y me reduce a un acertijo final buscando ser descifrado solo al amparo de otras sábanas.
…..
 Por eso; cuando veas mis lunas iluminarse así, como cometas chispeantes y redondos de secretos, como si fuera octubre a mitad de mayo y toda mi piel de primavera cupiera en una hoja seca de otoño, no desvíes ni por un instante la mirada, sostenla firme, desafiándome, muérdete los labios y llévame contigo, porque esa será la única noche en que yo… te pertenezca.
…..
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Soy mi laberinto

Morenos
fueron concebidos mis paisajes,
y altivas
se alzaron mis vertientes,
castellanas
fluyeron de repente mis ideas
 y mis cabellos
de mil serpientes.
Nací de la hoguera
ancestral de mis demonios
sin la encarnecida vestidura de mi cuerpo,
cubierto fue entonces de alabastro
mi sistema,
de polvo cósmico mi centro,
de mármoles y piedras, oros y blasfemias
en rito ceremonial
mi sacramento.
Soy…
los ojos
náufragos de mi padre
y de mi madre, su frágil columna,
mis manos son de acuario,
mi ciencia inexacta
y delicada
mi silueta de bruma,
antigua es mi sangre
como antiguas mis letras
se escriben siempre taciturnas,
una y otra vez
mis letras errantes
una y otra vez
se escriben, de nuevo
embriagadas
al amparo de la luna.
Soy mi laberinto,
cambiante, profundo,
cubierto de espejos, cuarteados algunos,
soy trueno de voz
que sentencia maleficios,
¡soy destrucción!
¡fulgor!
¡cataclismo!
una huella humeante,
la llama constante,
mi laberinto me engulle
completo y a versos,
a ratos me escupe y escapo en silencios
pero luego regreso
asustado,
perdido,
mi laberinto me llama
cantando artificios
y me adentro
inconsciente
en su seno boreal.
Morenos
son mis paisajes y altivas
mis vertientes,
castellanas nacen mis ideas
y mis cabellos… de mil serpientes.
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